El 3% de los pacientes de cirugía refractiva necesitan una segunda intervención para mejorar su visión.
Casi la mitad de las operaciones de cirugía refractiva con láser no consiguen la eliminación completa de las dioptrías
Cerca de 200.000 españoles se intervinieron el pasado año para corregir problemas refractivos de la vista, tales como miopía, astigmatismo e hipermetropía. Sin embargo, esta popular intervención con láser conlleva una serie de riesgos secundarios como la sequedad ocular crónica, problemas en la córnea y conjuntiva, dificultad para ver de noche. Los especialistas recomiendan informarse correctamente antes de someterse a una cirugía refractiva.
España está entre los primeros paises de Europa en número de operaciones de cirugía refractiva, con alrededor de 200.000 intervenciones en el año 2006. La mayoría de las personas que deciden operarse son jóvenes atraídos por la idea de deshacerse de las gafas o lentillas. Sin embargo, los expertos advierten que esto no siempre sucede así, ya que la cirugía refractiva no es exacta y puede no obtener una corrección del 100%. Sin embargo muchos pacientes, no todos, son capaces de "funcionar" sin usar gafas o lentes de contacto durante la mayor parte del tiempo, mientras que otros necesitan seguir utilizando gafas o lentes de contacto durante parte del día para obtener mejor visión. Es más, el 3% de las operaciones requieren de una segunda cirugía para corregir problemas surgidos en la intervención.
Lo que el paciente debe saber
El paciente tiene que tener claro que la cirugía pretende eliminar o reducir el defecto refractivo, pero no frena su evolución.
Tampoco se mejora la agudeza visual, puesto que la máxima agudeza visual que se puede conseguir es la misma que el paciente tenía antes de la cirugía con sus gafas o lentes de contacto.
La intervención no evita el uso de las gafas ya que, con toda probabilidad el paciente las deberá emplear para ver bien de cerca cuando pase de los 40-45 años de edad, debido a la presbicia (vista cansada).
Según la OCU, Organización de Consumidores y Usuarios, el 90% de las personas que se someten a esta técnica mejoran su vista y se sienten satisfechos con los resultados de la cirugía. Sin embargo esta técnica es aún muy reciente para conocer los efectos postoperatorios a largo plazo. De hecho los centros sanitarios públicos han manifestado que el incremento del número de intervenciones de cirugía refractiva ha disparado las patologías de la córnea y con ello la pérdida de visión tras la operación.
Hasta un 30% de las personas que usan gafas o lentes de contacto no son buenos candidatos para operarse con láser debido a múltiples razones: córnea demasiado delgada para hacer el tallado, personas con pupilas más grande que la zona que es posible tallar con el láser, por lo que en la noche verían mal, con halos y deslumbramientos. También, personas con ojo seco, presión intraocular alta, con enfermedades en la retina, con ojo vago, y un largo etcétera.
Esta cirugía está especialmente contraindicada para los casos en los que el paciente tiene miopía progresiva o inestable, una catarata incipiente o las córneas muy planas o muy curvas.
Tampoco las mujeres embarazadas o que tengan previsto estarlo, son buenas candidatas puesto que, hasta el 20% de ellas, pueden sufrir modificaciones en la graduación.
En cuanto a la conducción de vehículos de motor, es importante saber que, según la Legislación Española, el paciente no puede conducir hasta los seis meses de haberse realizado la cirugía refractiva. En consecuencia, el paciente tiene que esperar medio año hasta poder nuevamente conducir y anualmente será evaluado en un centro de reconocimiento durante los cinco primeros años tras la cirugía. Y, aunque la cirugía refractiva resultase satisfactoria, existe una disminución del contraste a bajas luminancias, lo cual dificulta la conducción nocturna.
Posibles efectos secundarios de la cirugía
Entre el 40 y 50% de los operados sufren un error refractivo residual, lo que puede obligar, en algunos casos, a una reintervención para mejorar la función visual.
Tras la cirugía, es muy común ver halos alrededor de las luces, que suelen mejorar durante las primeras semanas.
El 10% de los operados reconoce que tienen dificultades para ver durante la noche.
La visión desdoblada la sufre casi el 5% de los pacientes en el postoperatorio.
Otro problema bastante frecuente, que afecta al 20% durante las primeras semanas es la sensación de ojo seco, aunque si este problema ya existía con anterioridad es muy probable que se cronifique.
En un porcentaje inferior al 1% se produce una úlcera corneal mecánica que tarda en cerrarse y requiere medicación específica.
Existen además otras complicaciones potencialmente graves, aunque poco frecuentes: infección, inflamación intracorneal persistente, colgajo corneal …
Según el presidente de la asociación de utilidad pública Visión y Vida, Javier Cañamero, ninguna técnica de cirugía refractiva puede garantizar un resultado dióptrico perfecto y en todas ellas existen riesgos específicos y limitaciones. Tampoco permite mejorar la agudeza visual previa con la corrección ni frenan una posible evolución de las dioptrías.
La cirugía refractiva es evidentemente una posible solución a las ametropás oculares, como las gafas o las lentes de contacto. Sin embargo se basa en técnica quirúrgica agresiva de difícil regreso, por lo que se recomienda el análisis y el consejo del profesional responsable antes de tomar una decisión.