Visión y nutrición
Las enfermedades relacionadas con trastornos dietéticos
pueden deberse a déficit de nutrientes o por el contrario
a un aporte nutricional excesivo.
Las enfermedades originadas por insuficiente aporte de determinados
nutrientes son frecuentes sobre todo en países pobres,
aunque también pueden afectar a personas con patologías
digestivas o metabólicas.
Las patologías derivadas de la ingesta excesiva de nutrientes
son cada vez más frecuentes en los países desarrollados.
Así, en nuestro medio son más frecuentes dichas
patologías que las atribuibles a déficit de nutrientes.
Los déficit nutricionales más relacionados
con trastornos visuales son algunas avitaminosis, es decir,
la carencia e incluso deficiencia de algunas vitaminas. Entre
estas se encuentran:
• La Riboflavina
o Vitamina B2. Los síntomas derivados de una deficiencia
son lesiones de las mucosas y de la piel, fotofobia, vascularización
de la córnea y trastornos oculares en general. La intensidad
de los síntomas depende del grado de deficiencia. Es
una vitamina hidrosoluble que se encuentra en cantidades valorables
en la levadura de panadería(extracto seco), hígado
de animales, huevos de gallina, leche y sus derivados y, en
poca cantidad, en frutas y verduras.
• Retinol o Vitamina A.
Los síntomas por deficiencia más frecuentes son
trastornos oculares, cutáneos, de las mucosas y de la
permeabilidad de las membranas. En países desarrollados
las carencias se deben a enfermedades crónicas que pueden
disminuir la capacidad de absorción intestinal. Esta
sustancia vitamínica es un aceite que se almacena en
las grasas animales. Las fuentes alimentarias son la leche,
mantequilla, yema de huevo, hígado de mamíferos
y aves, y también de animales marinos y pescados grasos.
En los alimentos vegetales se encuentran los carotenoides, entre
los que destacan los B-carotenos por su capacidad de transformarse
en vitamina A. Tanto el retinol propiamente dicho como los B-carotenos
aseguran el aporte de la vitamina A al individuo a través
de los alimentos.
Los países desarrollados presentan una
incidencia cada vez mayor de enfermedades relacionadas con una
sobrealimentación. Otros factores que también
juegan un papel importante en el desarrollo de estas patologías
son el sedentarismo y el tabaquismo.
Entre las patologías relacionadas con
una ingesta excesiva destacan la Diabetes Mellitus tipo 2, la
Hipertensión arterial, las Hiperlipemias y la Obesidad.
Estas patologías conllevan un incremento del riesgo de
padecer aterosclerosis, es decir, una disminución del
calibre de las arterias con los consecuentes trastornos circulatorios
y afectación de distintos órganos y tejidos. Algunas
de estas enfermedades pueden provocar por ellas mismas una afectación
de la visión, en grado variable. En el caso de la Diabetes
Mellitus, la Retinopatía Diabética, que consiste
en la afectación de la retina debido a una alteración
en la permeabilidad de los pequeños vasos que provoca
distintos tipos de lesiones. Esta afecta a aproximadamente el
80% de los diabéticos con más de 20 años
de evolución de la enfermedad. Hay que destacar que la
principal causa de ceguera en los países desarrollados
es la Retinopatía Diabética. También el
glaucoma y el desprendimiento de retina son causas de ceguera.
Las opacidades del cristalino y las cataratas aparecen más
a menudo en los diabéticos que en la población
general. El seguimiento y control de una persona diabética
incluye, entre otras exploraciones, una valoración exhaustiva
del fondo de ojo, de la tensión ocular y de la agudeza
visual, como mínimo una vez al año.
El oftalmólogo decide en cada caso los controles, revisiones,
exploraciones y tratamientos necesarios. Es importantísimo
para prevenir y retrasar la evolución de la retinopatía
conseguir y mantener un buen control metabólico, es decir,
unos niveles de glucemia lo más óptimos posible.
No está claramente demostrado que algunos fármacos
utilizados como vitaminas, antiagregantes plaquetarios, protectores
vasculares,...sean eficaces en la retinopatía diabética.
La fotocoagulación con rayos láser ha demostrado
ser eficaz en algunas formas de retinopatía. En algunos
casos hay que recurrir al tratamiento quirúrgico mediante
vitrectomía.
Así, una dieta equilibrada y un estilo
de vida saludable son factores claves para la prevención
de la diabetes tipo 2 y sus complicaciones.
La relación entre Obesidad y dieta es
muy clara, no solo por la calidad del alimento sino también
por la cantidad y frecuencia de la comida. El aumento de la
cantidad total del alimento ingerido diariamente, o sobrealimentación,
es a menudo un factor desencadenante de la obesidad en la edad
infantil. Pero también en la edad adulta, un aumento
de la ingesta provoca un incremento de peso, especialmente en
personas genéticamente predispuestas. También
el progresivo incremento del sedentarismo de la población
en general, es un factor importante del progresivo aumento de
la prevalencia de obesidad en el mundo occidental. La Obesidad
ha sido calificada por la OMS como la epidemia del siglo XXI.
La obesidad, especialmente la de tipo androide, abdominal o
central está claramente relacionada con algunas enfermedades
metabólicas como la diabetes mellitus tipo 2 y las dislipemias
y enfermedades vasculares como la hipertensión arterial,
la cardiopatía isquémica, los accidentes vasculares
cerebrales y fenómenos tromboembólicos.
La Hipertensión
Arterial es una de las afecciones crónicas más
frecuentes de la población adulta. Esta puede provocar
afectación de la visión debido a la aparición
de hemorragias y exudados en la retina, con o sin edema de papila.
En la instauración de la hipertensión arterial
actúan factores ambientales sobre un substrato genético.
Entre los factores ambientales, los más importantes son
el consumo dietético de sal, el consumo de alcohol, el
sedentarismo, la obesidad y el estrés. Existe una buena
correlación entre la ingesta de sodio de la población
y la prevalencia de hipertensión. El consumo de alcohol,
especialmente a partir de 40 gr. por día, también
se asocia con la hipertensión arterial.
Las Dislipemias, Hiperlipemias
o Hiperlipoproteinemias son modificaciones patológicas
de los lípidos sanguineos atribuibles a causas genéticas
y a factores ambientales como la alimentación. Una dieta
adecuada és un factor básico para el tratamiento
de las dislipemias, aunque no siempre se consigue normalizar
los niveles de lípidos. En estos casos hay que recurrir
a fármacos. Hay distintos tipos de dislipemias, cada
una de ellas tiene un tratamiento específico, pero en
la mayoria de ellas la dieta es fundamental.
En resumen, podríamos concluir que una
dieta equilibrada, junto a una vida saludable, con ejercicio
físico, evitando el tabaco, ayuda a prevenir y controlar
la Obesidad, la Diabetes Mellitus tipo 2, las Dislipemias y
la Hipertensión, y por lo tanto disminuye el riesgo de
padecer enfermedades cardiovasculares y alteraciones visuales
que pueden incluso llegar a la ceguera.
Para terminar citaré una frase de
Profesor Grande Covián, que dice así: “No
basta comer para vivir, sino comer de una forma adecuada para
poder vivir más y en mejor estado de salud”.