La
visión y la escuela
Dar una opinión sobre la relación entre seguridad
y higiene visuales por un lado y escuela por otro, es hablar respecto
de una relación repleta de despropósitos. Los distintos
gobiernos que ha tenido nuestro país a lo largo del tiempo,
han observado siempre una despreocupación enorme hacia
la Educación y desgraciadamente, todavía hoy, seguimos
a la cola entre los países europeos en lo que a recursos
económicos se refiere, sólo equiparable a la situación
de Grecia.
La tradición histórica de nuestro
sistema educativo no ha sido, ni mucho menos, respetuosa con
las condiciones de trabajo de nuestros hijos tanto en las escuelas
como fuera de ellas. Las revisiones sanitarias (y visuales)
realizadas a los niños y niñas eran un puro trámite
administrativo. Por otro lado, las infraestructuras donde los
niños y niñas tenían que trabajar (edificios,
aulas y habitaciones de las casas) no reunían unas condiciones
mínimas de acomodación a las necesidades de los
estudiantes. A los esfuerzos pues, por superar las dificultades
propias de las materias a estudiar, se unían las dificultades
de las deficiencias del entorno, lo cual era asumido por el
alumnado como una situación “normal” una
dificultad añadida más.
Con semejantes antecedentes, tenemos que preguntarnos,
cuál es la situación actual por lo que respecta
a la calidad ambiental y visual de nuestro sistema educativo?.
Es cierto que en las nuevas construcciones hechas en los últimos
años, hemos podido observar una voluntad de solucionar
los problemas de calidad ambiental relacionada con la visión
y los problemas de ergonomía existentes, de esta forma
se ha conseguido una mejor relación lumínica natural-artificial
, una buena calidad de iluminación en el interior de
las aulas, se han incorporado pizarras con superficies reductoras
de reflejos (colores mates) y también iluminaciones directas
sobre las pizarras.
A pesar de ello encontramos a faltar una normativa
que regule todos estos aspectos así como otros ( estaría
bien por ejemplo, que contemplase la reintroducción de
pupitres inclinados a fin de reducir el esfuerzo durante la
lectura y la escritura), normativa que debería obligar
a todos los centros escolares con edificios antiguos , que son
la mayoría, a introducir estas mejoras y que profundizase
en la necesidad de garantizar la seguridad sanitaria y física
de nuestros hijos e hijas. La situación en los edificios
escolares con más de 10 años sigue siendo tan
poco adecuada para el normal aprendizaje de nuestros hijos e
hijas como lo era antes, con el añadido además,
del deterioro de las infraestructuras existentes (pinturas,
pizarras, mobiliario,...), que contribuye a empeorar todavía
más la situación que ya teníamos.
La Administración no destina los recursos
suficientes al sistema educativo y de este modo observamos como
año tras año vamos perdiendo calidad ambiental
y funcional en los equipamientos.
La situación actual por lo que respecta a las revisiones
visuales a nuestros hijos e hijas en los centros de enseñanza
es francamente preocupante. Nuestro sistema educativo contempla
una revisión sanitaria , que incluye un examen de la
agudeza visual en cuarto curso de Educación Infantil,
es decir para niños y niñas de entre 3 y 4 años
de edad y no se lleva a cabo ninguna otra revisión durante
toda la etapa educativa!!!. Por lo tanto pues, en este punto
hemos sufrido un estancamiento absoluto de la situación
y un abandono de sus responsabilidades por parte de la Administración.
Según el Instituto de la Calidad Escolar el 25% de los
alumnos por sobre de los 14 años y según otras
fuentes, el 15% de los niños y niñas en el inicio
de la Primaria (6 años), presentan incapacidad en el
aprendizaje, es decir, malos resultados académicos no
debidos, ni a falta de inteligencia, ni a alteraciones emocionales,
ni a falta de motivación, sino a deficiencias del sistema
educativo (ambiente, ergonomía, ritmos pedagógicos
inadecuados,..), y también a deficiencias visuales, sensoriales
y auditivas. Es muy necesario implantar revisiones visuales
cada año y durante toda la escolarización de cada
niño y niña, sobretodo al principio de cada curso
y a ser posible también, durante las épocas de
más actividad (2º y 3er. trimestres), revisiones
que deben contemplar no sólo la agudeza visual, sino
también la salud ocular y la funcionalidad visual y las
capacidades de comprensión, a fin de conseguir como objetivo
el máximo desarrollo de las capacidades visuales de los
alumnos y su máxima adaptación a las exigencias
de su aprendizaje.
Desde el colectivo de padres y madres reclamamos pues de la
Administración, un cambio en profundidad en los planteamientos
políticos en materia de Educación que nos lleve
a una mejora en la seguridad visual de nuestros hijos e hijas
durante su etapa educativa.