Los problemas degenerativos oculares
con la edad
El ojo no es un órgano aislado,
sino más bien uno de los muchos sistemas que están
sometidos a los procesos de envejecimiento. Es bien conocido
que la mortalidad, la ceguera y otros trastornos aumentan de
manera exponencial con la edad. Weale R: The eye within the
framework of human senescence: biological decline and morbidity.
Ophthalmic Res 1998; 30: 59-73. Sin embargo, la enfermedad no
es el resultado inevitable del envejecimiento normal.
Todas las estructuras oculares sufren cambios
anatómicos y funcionales con la edad: desde los párpados,
la lágrima y la córnea, hasta el cristalino, el
vítreo y la retina, se ven afectados por el envejecimiento.
Pero si hablamos propiamente de enfermedades oculares relacionadas
con la edad, son tres las que destacan por su frecuencia, su
afectación visual y su repercusión económico-social
y sanitaria: la degeneración macular asociada con la
edad (DMAE), las cataratas y el glaucoma. Otras enfermedades
generales, como la diabetes, la hipertensión arterial
y la hipercolesterolemia, cada vez más frecuentes en
nuestra población, y especialmente en la tercera edad,
se suman a una larga lista de causas de pérdida visual.
La degeneración macular asociada con la
edad (DMAE) es la principal causa de ceguera en los países
occidentales, Klein R, Wang Q, Klein BE et al: The relationship
of agerated maculopathy, cataract and glaucoma to visual acuity.
Invest Ophthalmol Vis Sci 1995; 36: 182-191. y es probable que
su frecuencia aumente como consecuencia del aumento de la longevidad.
Williamms RA, Brody BL, Thomas RG et al: The psychosocial impact
of macular degeneration. Arch Ophthalmol 1998; 116: 514- 520.
La prevalencia de esta enfermedad degenerativa aumenta desde
el 1,6% en personas entre 52 y 64 años y el 27,9% en
personas mayores de 75 años. Kahn HA, Leibowitz HM, Ganley
JP, et al. The Framingham Eye Study. I. Outline major prevalence
findings. Am J Epidemiol 1977; 106: 17-32. Esta enfermedad,
habitualmente bilateral, afecta a la visión central,
provocando visión borrosa, deformación de las
líneas o manchas centrales (escotomas). Resulta incapacitante
para la lectura, el reconocimiento de personas y las actividades
que requieran reconocimiento de detalles; sin embargo, la preservación
de la visión periférica permite andar y moverse
sin grandes dificultades. Se distinguen dos formas de DMAE:
una forma seca o atrófica, más frecuente, que
produce una pérdida lenta y progresiva de agudeza visual;
y una forma húmeda o exudativa, menos frecuente, pero
responsable de una pérdida brusca y marcada de visión
central. Por desgracia, la mayor parte de estos enfermos, con
formas atróficas o formas exudativas de larga evolución,
no son susceptibles de tratamiento; sin embargo, la detección
precoz de algunas lesiones exudativas es susceptible de tratamiento
con láser; más recientemente, la aparición
de la terapia fotodinámica constituye una buena opción
terapeútica para detener la progresión de la enfermedad,
aunque hay que tener en cuenta su elevado coste. Cuesta Terán
MT, Martínez de la Gámdana M. Nuevos principios
activos: Verteporfina. Información Terapeútica
del Sistema Nacional de Salud 2001; 25(5): 142-143. Los fármacos
antioxidantes y antiangiogénicos, la radioterapia, la
cirugía (transplante de epitelio pigmentario, traslocación
macular, cirugía submacular…) y las nuevas terapias
con láser (termoterapia, terapia fotodinámica…)
son otras alternativas terapéuticas en la degeneración
macular senil, muchas de ellas todavía en vías
de investigación.
El glaucoma se caracteriza por una elevación
de la presión intraocular que afecta al nervio óptico
y produce un deterioro progresivo del campo visual que conduce
a la ceguera si no se trata. Constituye la segunda causa de
ceguera en países desarrollados. Díez Gómez
MA. Tratamiento del Glaucoma. Información Terapeútica
del sistema Nacional de Salud 1999; 23 (1): 1-6. La prevalencia
de la enfermedad es del 1-1,5% de la población, pero
alcanza cifras del superiores al 3% en mayores de 60 años.
Michelson G, Groh M. Screening models for glaucoma. Curr Opin
Ophthalmol 2001; 12 (2): 105-111. Otros factores como la miopía,
las enfermedades cardiovasculares, la diabetes y la hipertensión
arterial, así como los antecedentes familiares de la
enfermedad, aumentan el riego de padecer la enfermedad. El denominado
glaucoma crónico simple (GCS) o glaucoma primario de
ángulo abierto (GPAA) es la forma más frecuente
de glaucoma (80%): se trata de una enfermedad crónica,
insidiosa, que no da síntomas hasta que el grado de afectación
se encuentra muy avanzado. La ausencia de síntomas en
las fases iniciales, y el carácter irreversible de las
lesiones, confieren una tremenda importancia a la toma de presión
intraocular en las revisiones rutinarias, especialmente en pacientes
mayores de 40 años con factores de riesgo. En fases avanzadas
se pierde la visión periférica, y el anciano se
choca por los lados y tiene dificultades en la deambulación;
si no se trata, evoluciona hacia la pérdida también
de la visión central, llevando a la ceguera absoluta.
El tratamiento del glaucoma no mejora la visión; pretende
detener la pérdida campimétrica y visual progresiva,
principalmente mediante la reducción de la presión
intraocular. El tratamiento médico (colirio tópicos,
principalmente), el láser y la cirugía son las
tres bases del tratamiento del glaucoma. La concienciación
de la importancia del tratamiento y el cumplimiento por parte
del paciente de una terapia crónica es la primera causa
de fracaso del tratamiento. En este sentido la investigación
de nuevos fármacos antiglaucomatosos, con menos aplicaciones
diarias, escasos efectos secundarios locales y sistémicos,
y altamente eficaces en el control de la presión intraocular,
ha supuesto un gran avance en el tratamiento del glaucoma, aunque
con un mayor coste del tratamiento.
La catarata es la primera causa de ceguera en
países en desarrollo, estimándose la existencia
de 17 millones de ciegos en el mundo por esta causa. Management
of functional impairment due to cataract in adults. Ophthalmology.
Agency for Health Care and Research . Rockville. Maryland, 1993.
En los países desarrollados la intervención de
catarata es el proceso quirúrgico más frecuente.
Steinberg EP, Javitt JC, Sharkey PD, Zuckerman A, Legro MW,
et al. The content and cost of cataract surgery. Arch Ophthalmol.
1993: 111:1041-1049. Aproximadamente el 50% de las personas
de más de 75 años presentan algún grado
de opacidad del cristalino (catarata). Kahn HA, Liebowith HH,
Ganley JP. The Framingham eye study: outline and major prevalence
findings. Am J Epidemiol. 1977; 106: 17-32. Teniendo en cuenta
que se trata habitualmente de una afección bilateral,
5 de cada 1000 habitantes /año serán candidatos
a cirugía de catarata en nuestro medio. Ferro J, Quintana
López JM, Sánchez Bernal R. Evaluación
de los resultados de una unidad por proceso versus un servicio
hospitalario tradicional en cirugía de cataratas. La
catarata provoca en el anciano una visión borrosa, que
aumenta de forma progresiva. En los últimos años
se han desarrollado importantes cambios en la cirugía
de la catarata en los países desarrollados: el empleo
de técnicas de facoemulsificación con pequeña
incisión ocular y una rápida recuperación
visual; la utilización de técnicas de anestesia
local, y más recientemente, de la anestesia tópica,
como técnica estándar; y la utilización
de unidades de cirugía mayor ambulatoria (CMA) sin ingreso,
que hacen más cómodo y menos costoso el proceso.
La rápida recuperación visual, con escasas complicaciones,
y la elevada repercusión en la calidad de vida del paciente
hacen de la operación de catarata una de las cirugías
mayores con mejor relación coste-beneficio. Javitt JC.
Cataract surgery is cost-effectives regarding patients quality
of life. Ocular surgery news. 1993; 15: 10., Tielsh JM, Steinberg
EP, Cassard SD, Schein OD, Javitt JC, et al. Preoperative functional
expectations and postoperative outcomes among patients undergoing
first eye cataratc surgery. Arch Ophthalmology 1995; 113: 1312-1318.
Es, por lo tanto, la principal causa de pérdida de visión
tratable, y constituye la asignatura pendiente en la lucha contra
la ceguera en los países en desarrollo.
El mundo evoluciona hacia un envejecimiento de
su población, de manera muy especial entre los países
desarrollados. España, debido al descenso de la mortalidad
y la disminución de la natalidad, se sitúa entre
los países más envejecidos, con un porcentaje
actual de personas mayores de 65 años del 13%. García
Sanchez J. Actualización en Oftalmología. Degeneración
macular asociada a la edad. Editores Médicos SA. 1998.
Madrid Las consecuencias de este envejecimiento poblacional
son innegables tanto en el plano social como sanitario: la alta
frecuencia de enfermedad, la pruripatología, y la elevada
tendencia a la cronicidad e invalidez, obligan a una reestructuración
de los sistemas de salud. La elevada frecuencia de patología
ocular en el anciano, y su progresivo aumento en la población
como consecuencia de una mayor longevidad, con una tremenda
incidencia en la actividad y la calidad de vida de nuestros
mayores, nos obliga a replantearnos las necesidades y los medios
para cuidar la salud visual.
En el cuidado de la vista del anciano son
muchos los frentes de actuación: desde la prevención,
pasando el diagnóstico y tratamiento precoz, la rehabilitación
y las ayudas visuales, así como la investigación.
Entre ellos, la educación sanitaria, como base del reconocimiento
de los síntomas y gravedad de cada patología;
la detección precoz del glaucoma y la concienciación
de su carácter progresivo e irreversible; la detección
y tratamiento precoz de las degeneraciones maculares tratables,
así como la investigación de nuevas terapias;
y la extensión de la cirugía de la catarata a
los países del llamado tercer mundo, que aun hoy es la
primera causa de ceguera, son algunas de las batallas por ganar.
Conocerlas es un primer paso.