Iluminación y visión
La Asociación Internacional de Ergonomía
define ergonomía como “la disciplina científica
concerniente con el estudio de las interacciones entre los humanos
y otros elementos de un sistema, así como la profesión
que aplica la teoría principios y métodos al diseño,
en orden de optimizar el bienestar humano y el desempeño
general del sistema”. Si aplicamos esta definición
al caso concreto de la realización de actividades o tareas
visuales, la ergonomía se centrará en optimizar
el bienestar o confort visual, facilitando el máximo
rendimiento o eficacia visual. Un nivel de confort visual óptimo
a la hora de realizar cualquier tipo de tarea, requiere, un
nivel de iluminación equilibrado; determinado en función
de las exigencias visuales de la tarea a realizar y de las características
del sistema visual de la persona que la realiza. Se deben evitar
los reflejos, deslumbramientos, brillos excesivos, las luces
intermitentes y mal contrastadas. Incluso es importante usar
combinaciones de colores apropiados. El rendimiento visual dependerá
tanto de la calidad del sistema visual de la persona como de
las condiciones bajo las que se esté utilizando dicho
sistema.
Dentro de todos los factores ambientales que influyen en el
rendimiento y confort visual, nos vamos a centrar en uno de
los más importantes: La iluminación. Revisaremos
algunos conceptos básicos, que posteriormente, se aplicarán
en un caso práctico de interés general.
ILUMINACIÓN
Las características más relevantes de una iluminación
determinada son la cantidad, la composición espectral
y la estructura espacial. La cantidad es determinante ya que
hay que evitar situaciones tanto de iluminación insuficiente
como excesiva. La composición espectral también
tiene mucha importancia. Por ejemplo, dentro de la gama de luces
blancas, la temperatura de color es determinante a la hora de
crear una determinada atmósfera, y puede afectar de forma
importante la percepción de los colores. Finalmente la
estructura espacial y el grado de coherencia de la luz también
son características fundamentales desde el punto de vista
ergonómico. Así, mientras que una luz difusa tenderá
a suavizar las sombras y crear una atmósfera relajada,
una luz muy focalizada creará mayores contrastes y delimitará
mejor los contornos de la superficie de los objetos iluminados.
La iluminación adecuada para realizar una determinada
tarea es aquella que produce una mínima astenopia y lleva
consigo el máximo rendimiento. Por el contrario, una
iluminación inadecuada puede alterar la percepción
espacial y producir, tanto desórdenes en el sistema visual
del individuo, como desequilibrios en el estado físico
del mismo. Las situaciones más comunes de mala iluminación
son:
• Insuficiente.
Puede causar astenopia, dolor de cabeza y problemas en la visión
binocular. Puede hacernos adoptar posturas incorrectas a fin
de aprovechar al máximo la cantidad de iluminación
útil provocándonos problemas físicos.
• Con deslumbramientos.
Puede causar astenopia, cefaleas, problemas binoculares e incluso
posimágenes persistentes que provoquen visión
borrosa de forma temporal.
• Con reflejos.
Puede hacer que no podamos interpretar o realizar de forma correcta
parte de nuestra tarea.
Una iluminación adecuada es aquella que
no produce ni deslumbramientos, ni reflejos, ni brillos y proporciona
el máximo confort visual a la persona que la realiza.
Para conseguir una iluminación adecuada se deben tener
en cuenta ciertos factores:
1. Utilizar luz natural pero evitando una visión directa
de la misma y si se precisa, iluminación adicional indirecta.
2. En la disposición de las luminarias se deberán
evitar deslumbramientos, reflejos, brillos, etc.
3. La intensidad luminosa debe aumentar en proporción
directa a la dificultad del trabajo a realizar, el tiempo y
la velocidad empleada en realizarlo.
Los conceptos de iluminación adecuada
e inadecuada se pueden entender en el contexto de la fisiología
de los fotorreceptores retinianos y de la pupila, en relación
con los conceptos de señal, ruido, y el cociente señal/ruido.
El sistema visual, como cualquier sistema de captación
y análisis de información, está limitado
por el ruido, de tal manera que la situación óptima
es aquella en la que el cociente señal/ruido es máximo.
Esta situación se obtiene bien cuando la señal
es máxima, aunque siempre por debajo del nivel de saturación,
en relación al ruido que deberá ser mínimo.
Dentro de los niveles normales de funcionamiento de los fotorreceptores,
la señal que parte de la retina hacia el cerebro viene
afectada por dos tipos de ruido: (1) El emborronamiento óptico
debido a ametropías y aberraciones ópticas, que
distorsiona la señal de forma que ésta pierde
contraste y detalles finos, y (2) el ruido debido a las fluctuaciones
cuánticas de los fotones y que es mayor cuanto menor
es la iluminación. El balance óptimo entre ambos
tipos de ruido se consigue gracias al iris que regula el diámetro
de la pupila, de forma que la señal que llega al cerebro
tenga la máxima fidelidad y cociente señal/ruido.
Cuando la iluminación es adecuada, condiciones fotópicas,
la pupila se cierra para minimizar el efecto de las aberraciones
ópticas y se consigue todo el potencial de la visión
del color y del detalle. Si la iluminación se sigue aumentando,
se llega a la saturación, lo que supone una gran distorsión
de la señal, y molestias para el sujeto. Por el contrario,
si disminuimos la iluminación por debajo de su valor
óptimo, la pupila se abre intentando mantener un equilibrio
entre el ruido de fotones y las distorsiones ocasionadas por
las aberraciones. En condiciones mesópicas, la definición
de la imagen comienza a decrecer y en escotópicas, el
sistema visual sólo puede realizar algunas tareas básicas:
Detección de movimiento y visión general del campo
visual.
ANÁLISIS ERGONÓMICO
Para que una tarea se ejecute de la forma más cómoda
y eficiente posible, se deben tener en cuenta la calidad del
sistema visual y edad de la persona, las demandas visuales que
requiere y las condiciones del lugar donde se desarrolle.
1.- Persona a realizar
la tarea
Para que exista una correcta percepción de la realidad
del mundo que nos rodea, el sistema visual del individuo debe
funcionar adecuadamente para obtener así la información
más fiel posible del mundo exterior. Es importante evaluar
la calidad del sistema visual y que sea utilizado de la manera
más confortable y eficiente posible, proporcionando la
mínima fatiga visual y el mínimo desorden binocular.
Una evaluación completa debe incluir:
• Agudeza visual. Que una persona tenga
una buena agudeza visual no implica que su sistema visual se
encuentre en condiciones óptimas para cumplir las exigencias
de un trabajo determinado, pero, es necesario tenerla en cuenta
para poder enfrentarse de la forma más eficiente posible
a todo tipo de tareas tanto en visión lejana como próxima.
• Sensibilidad al Contraste. Si queremos
realizar una lectura durante varias horas, necesitaremos que
la frecuencia espacial de las letras esté próxima
al máximo de la sensibilidad al contraste (entre 4 y
8 ciclos/grado) y además que su contraste sea máximo.
En caso contrario la lectura no será efectiva y pronto
sobrevendrá la fatiga.
• Estado del sistema Binocular. Las exigencias
visuales en muchas tareas actuales requieren una acomodación/convergencia
y desacomodación/divergencia continua
• Estado del sistema oculomotor. Es el
que rige los movimientos de los ojos dentro del campo visual:
Los movimientos oculares colocarán los ojos de forma
y precisa sobre los objetos a observar.
• Errores refractivos. Es importante llevar
la corrección adecuada en función de la distancia
de trabajo y de la edad de la persona.
• Campo visual. Espacio en el que un objeto
puede ser visto mientras la mirada permanece fija en un punto.
Podemos diferenciar el campo visual central que utilizamos cuando
miramos directamente un objeto y el periférico que proporciona
una percepción global del espacio.
• Edad. Con la edad tanto la agudeza visual
como la sensibilidad al contraste disminuyen, sobretodo a medias
y altas frecuencias. Por otro lado, la difusión intraocular
y la densidad óptica de las estructuras oculares aumenta.
La transmisión del azul y el verde disminuye con respecto
a otras longitudes de onda, al igual que la habilidad de adaptarnos
a la luz/oscuridad.
2. Entorno
De modo general, es necesario que el entorno donde se vaya a
realizar la tarea se encuentre en las condiciones óptimas
de iluminación, ruido y ambiente térmico. El material
utilizado debe ser el adecuado para que la tarea se desarrolle
de la forma más cómoda posible y la distribución
del mobiliario de oficina respecto de las fuentes de iluminación,
ya sean naturales o artificiales, debe hacerse de forma que
no se generen reflejos, brillos y disminuyan el contraste.
3. Tarea
Es necesario conocer todas las demandas que va a exigir la tarea
a desempeñar para poder realizarla de la forma más
eficiente obteniendo el mayor rendimiento posible con el mínimo
esfuerzo.
• Distancia de trabajo. Es imprescindible
mantener una distancia de trabajo adecuada para minimizar el
cansancio y la fatiga visual. La distancia de trabajo y la edad
determinarán la corrección óptica adecuada.
• Tamaño del detalle. Éste
debe adaptarse a las características del sistema visual
del individuo y a la distancia de trabajo. La frecuencia espacial
del detalle característico de una determinada tarea debería
estar, a ser posible, cerca del máximo de la sensibilidad
al contraste (entre 4 y 8 ciclos/grado).
• Contraste área de trabajo/tarea.
Los materiales de trabajo se encontrarán a máximo
contraste, y éstos a su vez contrastados con el fondo
donde se encuentren.
• Tiempo empleado. Serán necesarios
descansos para disminuir la fatiga visual y mental.
• Velocidad y dificultad de la tarea. Tanto
la velocidad como la dificultad son directamente proporcionales
a las demandas visuales.
En definitiva, se persigue conseguir el mejor
rendimiento visual para que la tarea se realice de forma cómoda
y eficaz, pudiéndose prolongar en el tiempo sin causar
ningún tipo de problema en el individuo.
CASO PRÁCTICO:
PANTALLAS DE VISUALIZACIÓN DE DATOS
Las molestias tanto posturales como visuales y oculares son
muy comunes en aquellas personas que utilizan el ordenador.
El llamado Síndrome Visual del Ordenador es el resultado
tanto de un diseño ergonómico incorrecto del puesto
de trabajo, como de una demanda visual excesiva y de un sistema
binocular ineficaz. Para evitarlo, los puestos de trabajo deben
diseñarse de forma que el área de trabajo esté
adecuadamente iluminada y diferenciada, donde no existan reflejos,
brillos, contrastes deficientes, deslumbramientos, sombras,
etc. Existen distintos estudios sobre los problemas que presentan
las personas que trabajan con pantallas de visualización
de datos. Los trabajos de Collinns y Salibello describen los
síntomas más comunes:
1. Problemas oculares: Ojo rojo, astenopia, sequedad
ocular, picor ocular, ojos llorosos, fotofobia.
2. Problemas visuales: Visión borrosa en lejos/cerca,
diplopia intermitente, disfunciones acomodativas y vergenciales.
3. Problemas Músculo-esqueletales: Dolor de cuello, hombros,
brazos, muñecas, espalda. Dolor de cabeza.
Para intentar solventar los problemas anteriormente
detallados, deben tenerse en cuenta ciertos factores:
•Iluminación.
Debe ser homogénea y no demasiado intensa ni brillante.
La luz no debe incidir de forma directa ni en los ojos ni en
la pantalla para no producir deslumbramientos. Todas las superficies
situadas en el campo de visión deben tener un brillo
similar, y el nivel de iluminación general no debe fluctuar
de forma rápida, porque el proceso de adaptación
luz/oscuridad es lento. Se deben evitar los reflejos, brillos
y luces parásitas en la pantalla.
•Colocación
del monitor. Éste debe colocarse en frente del
usuario, a una distancia de unos 50-60 cm. Cuanto más
alejado está el objeto menor tensión existirá
en el sistema acomodativo y vergencial. La altura de la pantalla
del ordenador es un factor de suma importancia. La línea
de mirada de la persona debe coincidir con un punto situado
a unos 5-7 cm por debajo del borde superior de la pantalla,
es mucho más difícil acomodar y converger si los
objetos están situados por encima de la línea
de mirada. La pantalla debe tener una inclinación entre
15º y 50º por debajo de la línea de mirada
del observador.
•Sistema visual.
Debe garantizarse su buen funcionamiento para poder mantener
las demandas de trabajo a una o varias distancias. Es necesaria
una corrección adecuada. La visión binocular debe
estar totalmente equilibrada para proporcionar el mayor rendimiento
en trabajos prolongados y producir las mínimas molestias.
• Otros factores.
El pasar periodos largos de tiempo delante del ordenador impone
a nuestro sistema acomodativo/vergencial una tensión
continua, además, nuestro ritmo de parpadeo disminuye
notablemente produciendo sensación de ojo seco, irritación,
ojo rojo, etc. Así pues, es importante no pasar periodos
largos de tiempo seguidos delante de una pantalla de ordenador,
Igualmente, es necesaria, la utilización de ayudas no
ópticas como puede ser el uso de atriles para minimizar
las demandas acomodativas.