El
desarrollo y la visión
En el Instituto Médico del Desarrollo
Infantil aportamos nuestros conocimientos intentando que los niños
alcancen el nivel óptimo de su desarrollo.
Las características de cada niño son distintas y
nuestra aportación debe adecuarse a las necesidades individuales
de cada uno de ellos. Contamos con una serie de principios básicos
que nos permiten mantener una línea de actuación
armónica y que ha demostrado ser eficaz en un alto porcentaje
de casos atendidos.
Partimos de que el Sistema Nervioso es capaz de reaccionar ante
los estímulos externos e integrar las experiencias (aprendizaje).
La estimulación permite el "crecimiento" del
Sistema Nervioso que se desarrolla fundamentalmente sobre la base
de:
• Un diseño genético.
• Los datos que emergen de la relación constante
del niño con el entorno.
En cada actuación clínica hay que valorar el momento
actual del desarrollo del individuo, pero no hay que olvidar que
en su estructura nerviosa se encierran miles de experiencias emocionales,
físicas y mentales. Y que en realidad hallaremos la resultante
de unas informaciones genéticas previas y la suya permanente
de lo acaecido a lo largo de su vida.
Nuestra experiencia clínica nos permite
afirmar que para el correcto desarrollo de las funciones cerebrales
todas las vivencias son importantes, y de manera fundamental
la de los primeros años, ya que con ellas se elabora
la urdimbre básica, los cimientos donde se apoyan los
siguientes aprendizajes.
El Sistema Nervioso se estructura en red y todo está
maravillosamente conexionado si la armonía ha presidido
el proceso del desarrollo.
Consideramos de mucha importancia la labor preventiva y participamos
con padres para asesorarles en la correcta acción educativa
desde los primeros días de vida.
Específicamente, durante los primeros meses de vida,
para alcanzar un correcto desarrollo del sistema visual, debemos
tener presente:
• En las primeras semanas debe haber una prioridad: estímulos
ambientales muy suaves y estables.
• Si la lactancia es artificial la toma del biberón
debe ser con posición alternante: unas veces se sujetará
al bebé con el brazo izquierdo para darle el biberón
con el derecho y otras de forma opuesta. La llegada de los estímulos,
durante los períodos de activación, debe ser simétrica.
• Poco a poco hay que brindarle la posibilidad de abrirse
hacia el exterior. Los estímulos deben ser adecuados
al nivel de sensibilidad. Hay que evitar que le irriten y le
inestabilicen.
• Iniciar la vida en el suelo cuando sea capaz de voltear.
Potenciar el volteo hacia un lado y hacia el otro.
• Estimular el arrastrado y el gateo. Es una etapa fundamental
para establecer un buen proceso de binocularidad. Se potencia
la relación entre los dos hemisferios cerebrales. No
se logran las mismas experiencias organizativas con el culeteo,
conejeo, caminadores…
• En el suelo es muy importante el juego con elementos
móviles: ,pelota, globo, juguete mecánico que
se desplaza... Con ello se estimula la visomotricidad, el mantenimiento
de la fijación y el movimiento del cuerpo de forma coordinada.
• Cuando ha conquistado la bipedestación (puesta
en pie) es de gran interés, para terminar de enriquecer
la experiencia de los planos del espacio, que se mueva sobre
superficies inestables (arena, módulos de goma-espuma...).
• Enriquecer el período de manipulación
con encajes, construcciones, collares, elementos de diferentes
texturas, frutas, esponjas... consolidará la coordinación
ojo mano.
• Correr, saltar, dar volteretas, hacer el pino...
El desarrollo y la óptima función visual están
directamente relacionados con las experiencias vividas.
Alrededor de los seis meses, el niño entra
en una etapa de gran actividad del mesencéfalo. Varias
regiones del mesencéfalo juegan un papel importante en
el control de los movimientos oculares igual que en el control
de los músculos esqueléticos. El mesencéfalo
actúa como estación de relevo para las señales
visuales y auditivas y facilita la conexión de estas
señales con los circuitos automáticos de respuesta
motriz.
Sabemos que las fibras de la retina terminan en el cuerpo geniculado
lateral y en los tubérculos cuadrigéminos. Pues
bien, ambas forman una estación de mediación y
de integración precortical donde se establece una interrelación
entre la postura, la movilidad y la visión.
Con el gateo se activa la visión binocular, la audición
biaural, los laberintos, los nervios oculomotores, el reflejo
postural y los músculos del cuello y del tronco. Toda
esta activación permite alcanzar el nivel de mielinización
y de organización mesencefálica idóneos
para seguir avanzando.
Cuando el niño tiene bien desarrollada la capacidad visual
tiene más facilidad para correr, saltar, sortear obstáculos,
evitar irregularidades del terreno, montar en bicicleta... y
a su vez la actividad visual se ve estimulada con nuevos niveles
de experiencias que le permiten ser más eficaz, desplazamiento
en móviles, necesidad de manejar las informaciones visuales
de forma más rápida...
Como contraste podemos afirmar que los niños considerados
torpes, con movimientos ineficaces, que tropiezan con facilidad,
que no les gusta hacer deporte, que les cuesta montar en bicicleta...
también muestran, en un alto porcentaje, ineficacia en
los movimientos oculares.
Estructurar una completa organización prelateral (simétrica)
le permitirá desarrollar una buena lateralidad o predominio
funcional asimétrico.
Gracias a nuestra experiencia clínica podemos asegurar
que una correcta organización lateral global (corporal,
visual, auditiva, manual y podal), permite tener mayores garantías
para alcanzar un mejor aprendizaje de los conceptos académicos.
Muchos de ellos se basan en la concepción previa del
espacio, la simetría y la direccionalidad.
Son muchos los niños que hemos atendido
con dificultades para integrar el aprendizaje escolar de forma
adecuada.
Los motivos de consulta han sido distintos: dificultad de atención,
lectura ineficaz, mala letra, muchos errores ortográficos,
se le olvida lo que hace un rato ha hecho de forma correcta...
Un porcentaje muy alto (78%) tenían mal estructurada
la base prelateral, por escasa vivencia en el suelo o la presencia
de asimetrías estructurales y corno consecuencia mala
ordenación del proceso lateral. Cruce lateral, lateralidad
contrariada, lateralidad poco definida, desorden en el predominio
visual (dominancia altemante, no estructurada...), predominio
auditivo poco estructurado...
En estos casos, el abordaje terapéutico prioritario se
ha dirigido hacia organizar correctamente la base prelateral,
incluyendo entrenamiento visual a través del especialista
en optometría funcional.
En la mayoría de los casos se han tenido que repasar
las coordinaciones básicas (horno lateral y contralateral)
para establecer unas buenas conexiones entre las diferentes
áreas cerebrales y poder realizar las funciones de aprendizaje
en forma de red.
Es evidente que la mala estructuración de las bases prelaterales
se manifiesta en todos los niveles, en especial en el sistema
visual. Es frecuenté detectar mala respuesta a la actividad
binocular, movimientos sacádicos y vergencias ineficaces,
dominancias inestables...
Con posterioridad se hace necesario que se reestructuren los
mecanismos básicos de aprendizaje académico que
en su momento, por la presencia de deficiencias estructurales,
no se pudieron instaurar.
Los resultados obtenidos, tras la aplicación de los programas
de reeducación, han sido muy positivos. Cientos de niños
se han visto beneficiados por la acción terapéutica
de los diferentes profesionales que han intervenido en su tratamiento.
No solo se ha logrado mejorar sus rendimientos académicos
sino además se ha influido en el equilibrio de su estructura
emocional, su autoestima, su auto valoración… y
en algunos casos también en sus manifestaciones físicas
(hiperactividad, tics, eneuresis, encopresis, onicofagia...).
Consideramos fundamental el trabajo interdisciplinar entre los
diferentes profesionales que atienden al niño. Cada uno
en su especialidad debe aportar sus conocimientos, su experiencia
y su buen hacer. Es imprescindible la comunicación entre
las diferentes especialidades para tener una visión (nunca
mejor dicho) amplia, sin perderse en el enfoque limitado de
lo que yo sé y controlo.
Desde nuestros inicios hemos pretendido tener una acción
aglutinadora y abierta. Consideramos que los resultados han
sido más valiosos cuando se ha logrado una buena actuación
de un equipo de trabajo que se ha sabido complementar según
la prioridad de cada momento.
La intervención de los especialistas en el desarrollo
es importante para la correcta evolucí6n física,
emocional y mental del niño.