Deficiente
psíquico
Definición e incidencia
Son conocidos los numerosos problemas de salud
general que presentan la población con retardo mental.
Cuando nos referimos a la visión, podemos hablar de una
alta incidencia de problemas refractivos, de binocularidad y salud
ocular. Por este motivo proporcionar ayuda visual, debe ser un
complemento dentro del conjunto de áreas que son necesarias
reforzar, con el fin de que exista una mejor integración,
aprendizaje y calidad de vida para esta población.
La AAMR (American Association on Mental Retardation) considera
un individuo con retardo mental si sigue los siguientes criterios:
el nivel de CI está por debajo de 70-75, la condición
se manifiesta antes de los 18 años y si existen limitaciones
significativas en dos o más de las siguientes áreas:
comunicación, autonomía personal, tareas del hogar,
comportamiento social, ocio, salud y seguridad, automatización
de las tareas, escolaridad y trabajo laboral. Estas áreas
hacen referencia a aquellas actividades de la vida diaria que
nos permiten vivir, trabajar y jugar un papel en la comunidad.
Si nos referimos al CI podemos diferenciar los
siguientes grupos:
• leve - 50 a 70 (en adultos, edad mental
de 9 a 12 años)
• moderado - 35 a 49 (en adultos, edad mental de 6 a 9
años)
• severo - 20 a 34 (en adultos, edad mental de 3 a 6 años)
• profundo - < 20 (en adultos, edad mental menor de
tres años)
Una persona con limitaciones en su función
intelectual pero que no tiene limitaciones en las áreas
de adaptación, puede que no esté diagnosticado
como un retrasado mental.
Existen según la organización Mundial de la Salud
(1994), aproximadamente 156 millones de personas. Las cifras
de prevalencia van del 1 al 3%, dependiendo de la definición
de conducta adaptativa. Aproximadamente el 90% tienen retraso
leve.
El retraso mental severo y profundo se distribuye uniformemente
entre todas las clases socioeconómicas, pero el de grado
leve es más común en las clases socioeconómicas
bajas, donde la prevalencia del retardo mental es del 10 al
30%.
La prevalencia en los distintos Continentes es:
África 20.310.000 Australia 525.000
Asia 97.710.000 Europa 15.390.000
Latinoamérica 13.800.000 Norte América 8.610.000
Las causas del retardo mental, según la
ARC (Association for Retarded Citizens) son las siguientes:
El retardo mental puede estar causado por cualquier condición
que impida el desarrollo del cerebro antes de nacer, durante
el nacimiento o durante la infancia.
Se han descubierto varios centenares de causas,
aunque 1/3 de las personas afectadas tienen una etiología
desconocida. Las tres más importantes son S.Down, Parálisis
Cerebral y Síndrome de la X frágil.
Existen diferentes condiciones que dan origen a la aparición
de retraso mental, como son:
• Causas genéticas. Son el resultado
de anomalías en los genes relacionados con los padres,
errores cuando se combinan los genes, o por otros desordenes
genéticos originados durante la gestación, debidas
a infecciones, sobre exposición de rayos X y otros factores.
También algunas anomalías cromosómicas
están relacionadas con otras formas de retardo mental,
como el S Down y el S de la X frágil.
• Causas perinatales. Ingestión
de alcohol y drogas por parte de la madre durante la gestación.
El S. del Alcohol Fetal es la mayor causa evitable de la aparición
de retardo mental. La incidencia de niños con S. del
Alcohol Fetal se ha incrementado de 1/10.000 nacimientos en
1979, a 6.7/10.000 en 1993. La malnutrición, rubeola,
problemas glandulares, diabetes y otras enfermedades padecidas
por la madre durante la gestación, pueden también
tener como consecuencia que el niño sufra retardo mental.
Las malformaciones del cerebro e infecciones en el sistema inmunológico,
pueden también resultar en retardo mental.
• Causas neonatales. Aunque cualquier condición
de estrés inusual durante el nacimiento puede dañar
el cerebro del niño, la prematuridad y el bajo peso pueden
provocar serios problemas.
• Causas postnatales. El 95% de los casos
son originados por accidentes, como golpes en la cabeza o asfixias.
Las enfermedades como la tosferina, varicela, sarampión
durante la infancia, pueden dañar el cerebro. También
trastornos degenerativos, desmielinizantes, convulsionantes
o toxico-metabólicos.
• Factores sociales. La malnutrición,
inadecuado control medico, un entorno que favorezca el riesgo
de padecer determinadas enfermedades, son también causas
de aparición de retardo mental. Podríamos considerar
los niños de las áreas más pobres, que
pueden estar privados de los mínimos niveles culturales.
Algunas investigaciones sugieren que, bajo una ineficaz estimulación
pueden aparecer daños irreversibles causando retardo
mental.
Los avances médicos durante los
últimos años, han evitado muchos casos de retardo
mental y se están desarrollando nuevos tratamientos para
estudiar la prevención y desarrollo de las discapacidades.
En este sentido, se han confeccionado programas de tratamiento
precoz en niños de alto riesgo y se ha mejorado el cuidado
pre y neonatal, resultando significativamente eficaces en la
reducción de la incidencia de retardo mental.
Problemas visuales
Si nos centramos en los problemas visuales
que presentan estos individuos, veremos que del 3% de la población
Mundial que presenta retardo mental, el 5% tienen problemas
visuales severos comparándolo con solo el 0.2% del resto
de la población sin deficiencia mental.
Según estudios de Warburg (1970/1982)
y Jacobson, el grado de deficiencia mental está relacionado
con el error refractivo en relación lineal, por tanto,
cuanto mayor sea el grado de deficiencia, mayor será
el problema refractivo asociado. Aparece alta incidencia de
astigmatismo y de estrabismo, sobre todo de exotropias. Kennerly
y Bankes 1974, indican alta incidencia de nistagmus en esta
población.
Los resultados obtenidos dentro del programa
de Special Olympics Opening Eyes Vision Health Program, programa
dirigido a personas con retraso mental de distintos grados,
durante los años 1995-1998, después de revisar
a 2932 atletas, de edades comprendidas entre 8-77 años,
62.4% hombres y 37.6% mujeres, han sido de:
• 20% de estrabismo en visión de lejos y 21.3%
en visión próxima
• Defectos refractivos de potencias comprendidas entre
24DE a +13.75DE y de –0.25DC a –8.50DC.
• 41.8% con problemas de salud ocular, principalmente
de conjuntiva, cornea, cristalino, polo posterior, parpados,
pestañas y nistagmus.
Examen optométrico
Para la realización del examen
optométrico en el gabinete, deberemos tener en cuenta
una serie de factores entre ellos el grado de disminución
del paciente, edad, ambiente familiar, su actividad habitual,
escolarización, trabajo en taller ocupacional y/o práctica
de deportes.
Cuando vamos a hacer una evaluación del sistema visual
a estos pacientes, hay que tener en cuenta las dificultades
con las que nos vamos a encontrar a la hora de conectar con
ellos, ganarnos su confianza y hacerles participar, circunstancia
que dificulta la ejecución de las pruebas. Algunas veces
el examen será más completo en cuanto a número
de pruebas y otras más escueto, debido a la falta de
colaboración.
No olvidemos tampoco, que estas personas se cansan muy fácilmente
y es importante ir estimulándoles muy a menudo con pruebas
nuevas, o preguntas diferentes para que sigan manteniendo la
atención.
Es aconsejable, hacer los exámenes más importantes
al principio porque es cuando mantienen la atención más
tiempo. No se deben llevar a cabo pruebas que no sean necesarias
para el diagnóstico, que no nos aporten datos objetivos.
Si se observa que tras un largo rato de intentar contactar con
él paciente es imposible comunicarse, es mejor abandonar
el caso para otra ocasión o quizá para más
tarde. En la mayoría de los casos las personas que acompañan
al paciente, nos facilitarán datos acerca de las cosas
que más le gustan o le disgustan, siendo siempre una
información necesaria y de gran ayuda para el optometrista,
para poder continuar el examen.
Finalmente indicar que cuando se trata de deficientes
mentales merece la penar dedicarles un poco de nuestro tiempo
para mejorar su calidad de vida ya que los efectos que puede
ofrecer una prescripción en palabras de los educadores
es muy beneficioso y les ayuda para constatar los avances que
van haciendo día a día con sus programas educativos
y por supuesto es muy gratificante a nivel personal porque el
cariño que estas personas pueden transmitir, nos enriquece
de una manera extraordinaria.