Color y ergonomía
La visión del color
es una de las capacidades más ricas de nuestra percepción.
Gracias a ella podemos maravillarnos al observar los matices
de una puesta de sol o la intensidad del color de una pintura.
El color se ha convertido en un elemento básico
en el mundo de la imagen y de la publicidad, por lo que es masivamente
utilizado con el objetivo de atraer la atención hacia
un producto, una web, etc. Por ejemplo, no basta con que un
alimento sea sabroso: es necesario también que resulte
visualmente atractivo desde el primer momento. No es casual
que las naranjas se vendan en bolsas de rejilla rojas: así
se consigue que el color de la fruta parezca más intenso
y de mayor calidad.
La Ergonomía es la ciencia que trata de
la adaptación del trabajo a las condiciones anatómico-fisiológicas
y psicológicas del ser humano para que el binomio persona-máquina
adquiera la máxima eficacia posible. El progreso de la
humanidad ha comportado, entre otras cosas, que nuestra visión
en distancias cercanas sea cada día más utilizada,
por lo que es necesario cuidar las condiciones del puesto de
trabajo para facilitar al máximo las tareas. Es importante
tener un sistema de alumbrado que no produzca sombras indeseables
y que aporte unos niveles adecuados de iluminación sobre
la tarea. Hay que cuidar las posturas que se adoptan en el puesto
de trabajo, por lo que el tipo de silla, el teclado del ordenador,
la altura de la mesa o la posición de los pies del trabajador
cada vez se tienen más en cuenta. Sin embargo, el color
no está tan presente en la Ergonomía como otros
aspectos. A menudo se olvidan algunas reglas básicas
que deben cumplirse para que el resultado sea, además
de vistoso, cómodo para la visión. Probablemente
muchos habremos visto alguna vez espectaculares y coloreadas
diapositivas en una presentación, pero en las que es
difícil distinguir con claridad el texto. En Internet
pueden encontrarse multitud de páginas web que cansan
nuestra vista debido a que la elección de los colores
no es la más adecuada. Hay que tener en cuenta que, en
un buen diseño, el color no debería ser la primera
pista para obtener información. Las opciones tendrían
que ser claras sin necesidad del color y éste se añadiría
para enfatizar algunos aspectos, pero no siempre es así.
Para obtener combinaciones de colores óptimas
hay que tener en cuenta algunos aspectos sobre el funcionamiento
del sistema visual. Uno de ellos es la existencia de la aberración
cromática, proceso por el cual la luz blanca que llega
al ojo se descompone en todos los colores del espectro visible.
Las longitudes de onda cortas (los colores violetas y azules)
focalizan más cerca, mientras que las longitudes de onda
largas (los colores rojos) focalizan más lejos. Ello
implica que, si escogemos una combinación de colores
en la que el fondo sea rojizo y las letras azuladas, nuestro
sistema visual va a tener dificultades para enfocar, de manera
que las letras parecerá que tiemblan ligeramente o que
la escena parpadea. Esto puede verse en algunos carteles o páginas
web y resulta muy incómodo para la visión.
Otro factor importante es el contraste o relación
entre la claridad que presenta un objeto respecto al fondo sobre
el que se distingue. Su valor máximo es la unidad, lo
que indica que la diferencia entre claridad de objeto y de fondo
es máxima. El contraste se denomina positivo si el objeto
es más luminoso que el fondo, o negativo en caso contrario.
Obtener altos contrastes con combinaciones de colores es más
difícil que si utilizamos blanco y negro, pero se ha
de intentar que exista la mayor diferencia posible de claridades
entre fondo y objeto para que el resultado sea fácilmente
visible.
Un aspecto a menudo olvidado en el mundo de la
Ergonomía del color es que un hombre de cada doce presenta
alguna alteración en la visión cromática
(en las mujeres, la relación es 1/250). Estas personas
perciben iguales muchos colores que en realidad son diferentes.
Las deficiencias cromáticas más comunes se relacionan
con el rojo y el verde, colores que se perciben iguales y que
son confundidos también con el amarillo. Simplificando,
podríamos decir que el espectro visible de las personas
con anomalías cromáticas de tipo rojo-verde está
dividido aproximadamente en una zona amarilla-ocre y otra azul.
Este hecho ocasiona que, por ejemplo, unas letras amarillentas
sobre un fondo rojizo o anaranjado sean confundidas. La pista
del color desaparece y sólo podrán leerlas si
presentan un contraste luminoso suficientemente elevado. Los
diseñadores de páginas web o de cualquier material
que utilice el color como elemento distintivo deberían
tener en cuenta estos aspectos si desean que la información
llegue al mayor número de personas, aunque ello implique
reducir dramáticamente la gama de tonos.
En resumen, algunos puntos que deberían
tenerse en cuenta en Ergonomía respecto al color son
los siguientes:
• Asegurar que el texto presenta un buen
contraste luminoso, por lo que se recomienda no escoger tonos
medios para letras y fondo. Son preferibles los contrastes negativos.
Además, una zona amplia de texto requiere más
contraste que pequeños textos en una barra de navegación,
por ejemplo.
• El material escrito es más legible en blanco
y negro, por lo que se recomienda reservar las combinaciones
cromáticas para los encabezamientos o títulos.
• Escoger colores para texto y fondo que sean fácilmente
distinguibles por todo el mundo y que no comprometan el funcionamiento
del sistema visual. Las combinaciones de amarillos y azules
son muy recomendables, ya que se distinguen sin confusión
por personas con anomalías cromáticas y, además,
presentan altos contrastes luminosos. Es preferible no combinar
rojos con verdes o amarillos ni rojos con azules.
• Se recomienda utilizar un máximo de cuatro colores
fácilmente distinguibles en el diseño de páginas
web o de material coloreado.
En definitiva, no conviene dejarse llevar por
combinaciones de colores llamativas y originales si no resultan
ergonómicamente adecuadas para nuestra visión
porque lo más importante es que la información
se transmita cómodamente.